Sobre la búsqueda de identidad

Si bien el pensar una búsqueda de identidad se refiere usualmente solo al pensar cultural por parte de ciertas características que puedan atribuirle valor hacia nuestra persona en una sociedad. El pensar en una identidad política es un concepto que se vio fuertemente desarrollado por autores como Walter Benjamín se relaciona profundamente con la concepción de una búsqueda de una identidad colectiva en relación como en reflexión de los ideales revolucionarios o de ideales no cumplidos en los movimientos de izquierda , el pensar la melancolía solo como un sentimiento simple no es adecuado con la complejidad de la melancolía misma es decir no es simplemente tristeza o nostalgia hacia aquel pasado tormentoso o idealizado que se puede llegar a tener, sino contradictorio en muchos aspectos es como si pensáramos que la melancolía es solo como la obra de Dostoievski sin ver los diferentes matices propios de un sentimiento.

El pensar la melancolía como este sentimiento contradictorio que emerge cuando la identidad se ve desagarrada de uno mismo sin embargo pensar la identidad desde un punto de vista más político en el aspecto es decir si pensamos la identidad desde los valores de la izquierda que estos puedan llegar a enfrentar en el presente en el que los sueños de esta transformación radical parecen haber quedado solo rezagado a los fracasos de la práctica. Es decir, si el sueño de la izquierda se ve estropeado por los errores de la practica por así decirlo, es necesario no solo repensar lo que es la izquierda sino pensar en la melancolía se convierte en si mismo en una búsqueda no solo del significado de este sentimiento sino también en la propia identidad política que uno mismo representa o trata de representar.

¿Acaso es necesario siempre el pensar la izquierda desde la melancolía? ¿Qué significa el ser de izquierda en la actualidad? Si bien estas preguntas me parecieron cruciales para el buscar nuevos horizontes correspondientes al sentimiento de melancolía, es necesario igual el plantearse la pregunta del propósito, es decir, el significado de la izquierda ha perdido potencia con el pasar de los años a su vez de la relevancia de un mundo neoliberal como en el que nos encontramos en la actualidad. ¿Acaso el sentimiento del pasado es propio de la izquierda? en primeras impresiones estuve tentado a solo responder afirmativamente a este planteamiento pero el repensar la identidad de la izquierda consta de un ejercicio de reminiscencia  en busca al sentido propio de la lucha, es más es el acto mismo de rescatar momentos de lucha o de resistencia que se encargan no solo de darle un sentido de comunidad y pertenencia con respecto a los individuos que buscan el retomar o replantear esta lucha, por lo que si bien este ir y venir con el pasado es necesaria también es necesario el plantear practicas renovadas y adaptadas con las nuevas realidades sociales, económicas y políticas.

Por lo que si bien la melancolía de izquierda plantea siempre una tensión constante entre el pasado con el presente, un deseo de mantener viva la memoria de estos ideales revolucionarios, a la vez de replantear no diría una frustración por la incapacidad de realizarlos plenamente, Es necesaria no solo para idealizar la identidad de izquierda se construya sobre una base de "resistencia sin transformación", donde la búsqueda de identidad queda atrapada en el dolor de la pérdida, en lugar de en la construcción de un proyecto nuevo.

Comentarios

  1. En psicoanálisis suele referirse al estado de espejo en la formación más temprana de la identidad del yo, lo cual empalma sin mucho problema con expedientes hiper cercanos a la melancolía: el espejo, la mirada, la imagen (lo real en mí), la memoria… Ciertamente, la melancolía es una bestia compleja, como complejo es el expediente de aquello que estructura la identidad de un cuerpo con la potencia de pronunciar "yo". Cuando apuntamos a una foto y nos identificamos, "ese soy yo", seguido por un suspiro artificial, reparamos en la evanescencia de la identidad, la conciencia de sí se pronuncia más allá de los límites frágiles de su presente, requiere el acopio de su pasado. Recordar esto es pertinente para entender la melancolía de la izquierda, la melancolía contemporánea, eso que es no puede darse, ahora sin la mirada hacia su pasado. Pero qué cuerpo político tendrá la potencia de pronunciar "ese soy yo" vestido de rojo en Camboya, eso soy yo haciendo purga de los heterodoxos en el partido comunista, etc. etc. Enfrentar ese terror parece necesario para la activación ante el espejo actual, es el ejercicio benjaminiano de la asunción del ángel de la historia, el asumir la melancolía y rehacer, una vez más (siempre "una vez más") la tarea de Hamlet: hacer justicia.

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