Imágenes, memoria y afectos (reseña a la película "La mirada de Ulises")
¿Cómo afecta la fotografía a la memoria? ¿Hasta qué punto la preservación de la memoria fotográfica puede tener incidencia en nuestra vida? Son alguna de las preguntas con las que lidia "La mirada de Ulises" de Theo Angelopolous, y es que toda la trama gira en torno a la memoria y su preservación técnica (la fotografía y el video), o más partiularmente, a la búsqueda, al anhelo de dicha preservación, de tener registro físico de un pasado lejano, más puro e inocente.
La película se sitúa en plena guerra de Bosnia, durante la disolución de Yugoslavia. El protagonista vuelve a su ciudad natal en Grecia, sólo para encontrarla desolada y dividida por la guerra, la razón de su regreso es que está buscando tres rollos de video sin revelar de los hermanos Mannaki, un par de fotógrafos pioneros griegos de inicios del siglo XX que recorrieron los balcanes tomando fotografías y video a la gente, sus costumbres, así también como eventos históricos como la primera y segunda guerra mundial. De hecho, el video antiguo que sale al inicio de la película fué tomado por los susodichos hermanos, en el que se muestra un grupo de mujeres haciendo hilos, una imagen que representa unión y comunidad en contraste con la separación y el conflicto en el que se sitúa la película.
No encuentra los rollos en su pueblo natal, por lo que tendrá que adentrarse en la moribunda Yugoslavia para buscarlos. ¿Por qué insistir tanto en buscar algo que probablemente no existe? ¿Qué se busca en realidad? Buscar algo que [probablemente] no existe... hay un dicho que dice que "lo que extrañamos ya no existe", y esta película me hizo darle vueltas a esta afirmación, ya que parece ser que encaja con la trama de la película. ¿Cuál es el valor onto-epistémico de la memoria, los recuerdos? Cuando un personaje cuestiona al protagonista el porque de su insistencia en buscar esos rollos, responde algo como: "sólo busco una mirada... una mirada inocente, una mirada que ya no existe más...", aquí la memoria está en un limbo entre la existencia y la no-existencia, existe en tanto registro físico y (para algunas personas) en tanto recuerdo mental, y a la vez no existe en tanto que el tiempo en que esos videos fueron tomados han quedado muy atrás, y las personas y lugares que retratan o han desaparecido o han sufrido modificaciones, quedando sólo fantasmas del pasado.

Ulises, no se te olvide, es el náufrago arquetípico por excelencia, su nombre es sinónimo de una heroicidad ya sida, de la pervivencia de aquello de pudo estar muerto mucho antes, pero que ha sobrevivido y que representa el retorno a la vida mundana, la de cualquier otro, pero aquí deviene su carácter modélico, su capacidad de aglutinación de los devenires cotidianos. Ulises busca su raíz, ante el naufragio, la nostalgia de lo que alguna vez nos dio suelo. Pero todo se desvanece en el aire, como sentenciaron Marx y Engels en el Manifiesto, lo cual parece una hiperstición del flujo de lo imprevisible. Contra el telos enquistado en la mente del positivismo menos sorpresivo del saber llamado "científico" del siglo XIX, el evento, el acontecimiento, los vientos que llevan a Ulises a las costas de lo lotófagos, no sin antes hacerse amarrar por la tiranía de las cuerdas proletarias para escuchar el canto de las sirenas, de la posibilidad de la comunidad de iguales. Esa escucha no es "inocente" sino estratégica, igual que la mirada inocente que busca el Ulises de Angelopoulos. El tejido comunitario que fue, registrado icónicamente, parece ya no ser más que un vestigio, el arte de Penélope es un fantasma, espectro de comunidad perdida, pero que ejerce su fuerza para activar el deseo del náufrago por reconquistar su pasado. Pero contra ese hogar mítico, donde Ulises se hermanaba con su afecto, choca lo real vigente, la derrota, la revuelta nacionalista, el integrismo étnico, el fundamentalismo. Esto es lo real. Hegel tiene la culpa de los muertos en los Balcanes, toda esperanza tiene la culpa de la sangre derramada, esa toma de conciencia cae como plomo sobre estos nuevos lotófagos (cf. comunismo ácido). El grito por Sofía (la sabiduría) se hace a su espalda, que va desapareciendo irremediablemente en la noche.
ResponderEliminar