El 2 de octubre y el conmemoralismo mexicano

 



El día de hoy Claudia Sheinbaum, en su primer mañanera como presidenta, dedicó un segmento para conmemorar el movimiento estudiantil y la masacre del 2 de octubre de 1968. Claudia, junto con Pablo Gomez (economista y participante activo en el movimiento) y dos funcionarias más rindieron homenaje a las víctimas de la represión además de reivindicar las luchas aún vigentes que dicho movimiento abrió. 

Durante el homenaje tuve sentimientos encontrados. Por un lado sentí satisfacción, al ver a un presidente (presidenta ahora) reconocer explícitamente la culpabilidad histórica del Estado mexicano en este acontecimiento, y ofrecer una disculpa por ello. Si bien AMLO hizo lo propio a inicio de su mandato, no ofreció una disculpa oficial por parte del Estado en una ocasión tan solemne como lo hizo hoy Sheinbaum. Sin embargo, durante el discurso tanto de la presidenta como de los otros funcionarios que participaron en el gesto noté ciertas... contradicciones. 

Tanto Sheinbaum como Pablo Gomez hablaban mucho de las "libertades democráticas" que había conquistado el movimiento, un movimiento con una tendencia abiertamente comunista. Esto me suena a lo que Fisher llamó "Comunismo liberal", una izquierda descafeinada que se preocupaba más en alcanzar libertades y derechos en el sistema capitalista imperante que en cambiar dicho sistema; esta visión política fué aplicada a la hora de invocar a la memoria del movimiento estudiantil, al invocar las "libertades democráticas" que, según ellos, habían conquistado y no al proyecto socialista que, en general, buscaba implementar dicho movimiento, por no mencionar a los diferentes movimientos guerrilleros que inspiró la indignación de la masacre de Tlatelolco, todos de tendencia socialista revolucionaria. 

Otra parte del discurso que me llamó la atención es en cómo se manejó la disculpa y la memoria del movimiento estudiantil. Parece ser que Sheinbaum está utilizando la memoria de la masacre y represión del 68 como una especie de "religión cívica" para legitimarse como mandataria y líder del movimiento de regeneració nacional. Enzo Traverso dice que "...el Holocausto se ha convertido en algo parecido una ´religión cívica´ (es decir, según Rousseau, una creencia secular útil para unificar una comunidad dada). El Holocausto permite la sacralización de los valores fundacionales de las democracias liberales -pluralismo, tolerancia y derechos del hombre..." (Traverso, Melancolía de izquierda, pp. 46-47). Si bien la pretención de Sheinbaum de usar la memoria del 68 como religión cívica tiene fines más locales y menos universales que la memoria del holocausto, la intención está ahí detrás. 

Otro aspecto que me chocó de esta sacralización secular del 68 es su pretención de blanqueamiento. De nuevo refiero a Traverso, pero ahora a su ensayo sobre Gaza, y es que parte de la impunidad de la que goza Israel por parte de las autoridades y potencias occidentales (impunidad que está rompiendo Irán con su bombardeo a Israel en las últimas 48 horas) es debido a esa sacralización (ahora sí, universal) de la memoria del Holocausto, Traverso escribe: "En Europa y Estados Unidos, Israel nunca es tratado como un Estado, sino más bien como una idea, una especie de talismán...", páginas más adelante: "la Shoa no otorga a Israel un estatus de inocencia ontológica..." (Traverso, Gaza ante la historia, pp.92-94) 

¿Qué tiene que ver el conflicto en medio oriente con el homenaje de esta mañana? Imaginemos que Sheinbaum y el gobierno de la 4T es Israel (si, una comparación muy siniestra y, quizá, algo fuera de lugar, pero pronto se aclarará el porqué de esta comparación)  y la memoria del Holocausto es la memoria de la masacre del 2 de octubre, en ambos acontecimientos hubo muchos muertos y dejó profundas cicatrices, obviamente el primero siendo de mayor escala que el segundo. Ahora, durante el discurso de Sheinbaum, después de la participación de los funcionarios, la presidenta decía cosas como "prometemos que a partir de ahora los eventos de represión como el del 68 no se volverán a repetir...", algo parecido dijo AMLO en su correspondiente homenaje. Sin embargo, durante el primer gobierno de la 4T hubo varios episodios de represión y negligencia, así como un aumento considerable de la violencia en el norte del país, a estas situaciones AMLO se escudaba apelando a su ya famoso gatillo "yo tengo otros datos..." o culpando a anteriores administraciones sobre los problemas que se iban sucitando. 

Sheinbaum, en cambio, en su discurso conmemorativo está viendo en la memoria del 68 un escudo contra las criticas que su proyecto político (la 4T) pueda recibir, el mensaje sería algo así: "Reconocemos, como Estado mexicano, la culpa de la masacre del 2 de octubre, en serio estamos arrepentidos, pero hey ¿Saben qué? nosotros también somos parte del movimiento, en serio, somos herederos de esas luchas. ¿Cómo podríamos nosotros, hijos del 68, cometer actos tan atroces como esos rufianes fascistoides que fueron Ordaz y Echeverría? ¿Cómo seríamos nosotros, la 4T, capaces de semejantes barbaridades?". Así como, para ojos de Occidente, Israel (el Estado) "son los pobrecitos desterrados víctimas de los horribles nazis, incapaces de matar una mosca, luchando contra esos sucios bandidos palestinos que les masacran", Sheinbaum y la 4T son esos aguerridos luchadores sociales que ahora que están en el poder llevan la bandera del movimiento estudiantil en alto. 

Y es que, lo más retorcido de todo, es que todo esto no es un discurso vacío. En efecto, Sheinbaum, Pablo Gomez, incluso el mismo AMLO, en efecto, pertenecen a esta tradición política de los movimientos estudiantiles y diferentes militancias de izquierda, lo cual refuerza mi argumento de que al invocar la memoria del 68 como "religión cívica" legitiman su proyecto político, por un lado, y por el otro tratan de alcanzar esa "inocencia ontológica" que para Traverso le confiere occidente a Israel, justificando su masacre a la población palestina. Pero Sheinbaum ya no es más esa estudiante de posgrado protestando contra el neoliberalismo en Berkeley, esa dirigente estudiantil en el 99, ahora lleva la banda presidencial y carga el peso de un proyecto político que ha tenido varias incongruencias y funestos deslices, y así como la memoria del holocausto no otorga inocencia ontológica a Israel, la pertenencia de Sheinbaum y su proyecto político a una tradición de lucha política legítima tampoco les da ninguna inocencia ontológica, y la sangre de los niños del colegio Rébsamen, de las víctimas del colapso en la línea 12 en 2021, las víctimas de las olas de violencia a causa del narcotráfico, los desaparecidos durante el sexenio pasado, de los normalistas de Ayotzinapa (caso que AMLO prometió resolver y no cumplió) y de las mujeres víctimas de feminicidio corren en sus manos, ahora es su responsabilidad brindar justicia a todas estas víctimas.

2 de octubre ¡NO SE OLVIDA! ¡NI PERDÓN NI OLVIDO!


PD. Por si se lo preguntan, no, no me levanté a las 7 de la mañana para ver la mañanera, me salió este fragmento en recomendaciones de Youtube, pondré la liga aquí :)

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Bibliografía: 

Fisher, M. (2018) K-punk Volumen 2, Escritos reunidos e inéditos (Música y política). Caja negra. Buenos Aires

Traverso, E. (2024) Gaza ante la historia. Akal. Madrid

__________ (2016) Melancolía de izquierda. Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México


También recomiendo checar este video de Hobbit de Migala sobre los casos de represión y negligencia presentes durante el mandato de Sheinbaum en CDMX: 

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Comentarios

  1. En la lógica de los opuestos, si la represión de los estudiantes en el 68 mexicano fue ejercida por un gobierno de derecha, la reivindicación de la memoria de las víctimas tendría que venir de la izquierda, misma que ya no está en las calles sino en el gobierno. En consecuencia, el movimiento estudiantil de los sesenta ha encontrado cause para su reivindicación oficial. Pero fuera de la lógica de los opuestos, la incomodidad corolaria puede derivar de tomar en cuenta que el priísmo es una bestia compleja, posee incluso registro en la Internacional Socialista fundada en Alemania poco después de la segunda guerra mundial, compartiendo espacio junto a los más reconocidos partidos socialistas nacionales. Dicho así, la represión estuvo en manos de los herederos institucionales de la generación socialista en el priísimo. Lo mismo se puede decir del morenismo, que debe ser distinguido el obradorismo y, aunque cueste trabajo, también del oficialismo. No es un dato esotérico que el priísmo haya sido la cuna de la casta más empoderada del morenismo, ya sea por vía de la deserción honesta o por el sendero de los chapulines. El oficialismo es el oficialismo, ya sea de izquierda o de derecha, y requiere legitimar su ejercicio del poder. Y las víctimas siempre estarán ahí, para ser usadas, para construir sobre ellas la identidad y cohesión que requiere el ejercicio gubernamental. Por su parte, el movimiento estudiantil, casi seis décadas después, ha envejecido y lucha por mantener tibio ese lugar de la mente llamado "comunismo", lugar refractario a los poderes militares, al new shoring de las inversiones emergentes, al despotismo cínico y el amiguismo de los oportunistas de mierda. Qué lejos está aún la reivindicación de esa memoria. Pero algo es seguro, noch-nicht.

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