Ante la poesía, Gaza
Quiero compartirles un pequeño ejercicio de escritura que hice al terminar de leer el libro Gaza ante la historia de Enzo Traverso. Es un pequeño poema que escribí sobre el tema en cuestión; se trata de un soneto. Espero que les guste mucho, tanto como a mí en todo el proceso creativo.
Al final, y antes de que lean el poema, quiero dejarles una frase de Jacques Derrida, una que, a mi juicio, es completamente pertinente para reflexionar y repensar una de las cosas que implica las pérdidas humanas en este conflicto, uno de tantos, que nos toca observar desde cualquier lugar en el que nos encontremos:
La muerte proclama cada vez el final del mundo en su totalidad, el final de todo mundo posible [...] no deja lugar, ni la menor oportunidad, ni al recambio ni a la supervivencia del solo y único mundo, del “solo y único” que hace cada ser vivo (animal, humano o divino), un ser vivo solo y único.
La voz se escucha desde Nuestro Sur,
hablando por quienes somos borrados
y pisoteados por los aliados
que predican «¡colonia!» con glamur.
Con decisión en este calambur:
«hay lucha, que no queden olvidados;
aunque cueste, por todos los condados,
que el Norte caiga al filo de segur.
¡Mundo, todas las banderas engaza!,
y que no se pierda todo el fulgor:
¡Mundo, todas las banderas en Gaza!»
Hablo en contra de tu horrible captor
porque a tu boca le puso mordaza:
Palestina libre, nuestra labor.
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Gracias por tu texto, por compartir tu palabra y por compartirla poéticamente. Debo confesarte que me es más fácil reaccionar al pensamiento "prosaico", ese que constituye el estilo dominante en filosofía y el pensamiento secuencial y silogístico. Pero mi incapacidad para reaccionar al pensar poético es más bien síntoma de mi sobrevaloración que de la pensable indiferencia. Como sea, tu intervención me hace pensar en la poesía gazatí que desconozco, en cuánto desearía tener acceso a ella y, a través de ella, a la humanidad rasgada de esos cuerpos ante la muerte. Recuerdo igualmente aquello que decía Adorno sobre la imposibilidad de escribir poesía después de Auschwitz, y también del abandono del oficio poético por parte de Javier Sicilia después del asesinato de su hijo y, por supuesto, pienso en Platón, en la razia filosófica que mandata la República sobre la palabra poética. Finalmente, pienso en los poetas udríes, en otro tipo de yihad, en la guerra contra sí mismo, y en la asombrosa historia musulmana que ellos mismos, pobres hasta en el alma, quizá desconocen. Gracias por reivindicar la potencia poética ante lo irrepresentable.
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