La figura del fantasma
Si bien tenemos una figura muy marcada de lo que es el
fantasma desde lo que es la tradición Aristotélica, teniendo un principio en el
que en si no alude a lo supra natural sino más bien esta se enfoca a una figura
mental, es decir, para Aristóteles esta sería sino una representación de lo que
es un objeto percibido por el alma, Por lo que si bien para la teoría Aristotélica
es una idea principal para entender la concepción del conocimiento en tanto que
si no hay fantasmas no hay comprensión de lo que percibimos pues no habría en
ese caso fantasmas de las cosas. Es decir, no habría imágenes que lo que
podemos pensar.
Por lo que, si bien entender que el aspecto fantasmal
en la filosofía no se basa únicamente en esta idea de lo sobrenatural, se
encuentra más relacionado con la percepción del conocimiento además de la concepción
de las ideas. Esta idea del fantasma se ve retomada en la filosofía de Enzo Traverso,
dado que este en su Melancolía de izquierda, este utiliza la idea del fantasma
si bien más apegado a la tradición Aristotélica en tanto que es una herramienta
para describir las ideas, luchas y en especial sueños revolucionarios que si
bien parecen muertos o derrotados. Estos se encuentran presentes acechando en
el presente esperando un momento para estos ser redescubiertos o en todo caso
reinterpretados.
El comunismo, socialismo, anarquismo fueron una de las
doctrinas de pensamiento que tomaron gran relevancia durante el siglo XX y
adquirieron una fuerza tan grande que siguen siendo relevantes hasta la fecha,
si bien el capitalismo adquirió mucho más poder que estas, no implican que se
encuentren desaparecidos es más siguen tomando fuerza incluso cuando estas se
encuentran de manera fantasmal. Son espectros que siguen influyendo en el
pensamiento presente, si bien no se muestra de una manera directa esta sigue
teniendo influencia, así como ser ideas moldeadoras de pensamiento. Es por ello que la fuerza de los fantasmas
del pensamiento si bien muestran su fracaso de estos movimientos sino también esta
evidencia tanto sus logros como su potencial inacabado.
Otra noción interesante del fantasma que se ve abordado desde Enzo Traverso es sino
la idea del fantasma como una memoria histórica, es decir, el fantasma es un espectro
que alude directamente a la memoria por lo que estos no se encuentran del todo
olvidados si bien porque el mundo contemporáneo se esfuerza por que estos pensamientos
tengan vida y relevancia para que este puede estar en constante reconocimiento,
también me recuerda a la idea que alguien
vuelve a la relevancia cuando este se muere, un ejemplo de ello es Kafka dado
que su obra se distribuye ya cuando este muere, este pensamiento se encuentra
mucho reflejado por que ya dejo de ser un ente al que se le puede abordar
directamente, es decir, la idea de generar una reinterpretación de una persona
para entender su pensamiento es lo realmente interesante cuando se lee un autor
muerto. SI bien se dirá que estas figuras son rastros del pasado que no se
encuentran olvidados completamente tampoco es que estos se encuentran en un
constante recuerdo de memoria colectiva.
Sino más bien que estos serían sino las sombras de las
luchas pasadas que estos abordaron por lo cual si bien esta bien recordar estas
figuras con nostalgia o melancolía por ya no estar aquí, por ejemplo, decir ojalá
Marx hubiera estado aquí porque le hubiera gustado Panteón Rococo. Si bien este enunciado no es uno que
tiende a la nostalgia o a tocar fibras sensibles es uno que hace una conexión de
ideas de objetos que al parecer totalmente desconectados uno de otro pero que pueden
logra una unión por algún concepto en común. En este caso hablar sobre la clase
trabajadora de una u otra forma.
En este sentido, los fantasmas no son solo algo a recordar con nostalgia, sino que son las huellas de un pasado que reclama justicia, reconocimiento y una reconsideración crítica. Lo que me recordara al pensamiento de Derrida al retomar la metáfora marxista del "fantasma del comunismo" y desarrolla una teoría del "espectro" como algo que no está ni vivo ni muerto, que aparece en el presente como un rastro del pasado no resuelto.
Que a su vez es
la interpre5tación del fantasma del cual nos hablara Marx en tanto que para
Marx el fantasma no es una figura sobrenatural, sino la sombra de una ideología
que amenaza con desestabilizar el orden burgués. El uso metafórico de Marx
destaca la idea de que las ideas y los movimientos sociales pueden actuar de
manera espectral, anticipándose a realidades futuras y ejerciendo presión sobre
el presente. Noción que ha día de hoy se encuentran todavía presentes Traverso
ve en los fantasmas del pasado una fuerza que sigue influyendo en el presente,
aunque de manera sutil y subterránea. Estos fantasmas no son necesariamente
figuras del pasado que deben ser abandonadas, sino que pueden convertirse en
fuentes de inspiración para imaginar nuevos horizontes de emancipación y
justicia social.

Como hubiera dicho Foucault, después de leer La lógica de sentido de Gilles Deleuze, dos categorías son ineluctables para pensar el fin de siglo (y añadiría, el principio del nuevo milenio): acontecimiento y fantasma. Del primero se ha escrito mucho y de manera ininterrumpida, pero la noción de "fantasma" ha tenido una suerte desigual, por momentos parece tomar el plató y otras ocasiones una butaca expectante. Sin embargo, lo que nació casi como una ocurrencia en el De anima de Aristóteles, ha sabido sobrevivir, tal cual como "fantasma", a múltiples desapariciones. La suerte que corre en las líneas de Traverso refiere a un expediente grave, la pérdida de esperanza en las fuerzas de la izquierda, como si todo lo asociado a la idea de "comunismo" hubiese exhalado en los últimos años del siglo pasado, como si fuese irreparable la pérdida de un futuro mejor, como si fuese una realidad lapidaria aquella que impone el neoliberalismo sobre todos nuestros. La melancolía es un término complejo, pero, indudablemente, habla de nuestra condición. El desafío es qué hacer con ese ánimo espectral, entregarnos al tecnonihilismo que nos engulle o ir tras la pista de la pérdida, que es la misma de la fuerza del fantasma.
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