El juego
El juego va así
Hay dos bloques de seres: los opresores y los oprimidos.
Los opresores viven voluptuosamente y oprimen a sus anchas.
Es un espectáculo asqueroso,
su obcenidad, desquicio y desenfreno no conoce límite alguno.
Los oprimidos soportan la mierda que les arrojan los opresores.
Estos apenas viven,
sobreviven,
se arrastran por míseras mijagas.
Hasta ahora todo teológico,
Teología Cristiana;
Teología Comunista;
Dualidad, Duelo, Conflicto, Guerra.
Guerra de ángeles caídos contra Dios,
lucha de clases;
Proletarios contra Burgueses
Hamás contra Occidente.
Pero no te dejes engañar,
todo esto está trucado.
Esto es como uno de esos juegos de feria,
sabemos que están trucados...
y aún así los jugamos.
Seguimos en el juego de la Dialéctica.
¿Qué clase de ente maligno creó este juego?
¿Por qué se ensaña tanto en vernos sufrir?
¿Cómo saldremos de este juego?

Condicionado por el recuerdo de la primera tesis sobre la historia, de Walter Benjamin, asumo que hay juegos filosóficos que suponen estructuras narrativas que sirven como la caja de espejos que invisibilizan los motores dialécticos. Hamas contra Occidente, pero con tecnología occidental; Occidente contra Hamas, pero con teología tras bambalinas; proletarios contra burgueses, pero iluminados por la Modernidad hilada por las élites liberales; etc. Sí, pero dos cosas claras: 1) las condiciones materiales diferenciadas suponen tramas histórico-políticas que deben ser visibilizadas sin trucos; 2) El tablero del juego, de los juegos, tiene márgenes que deben ser rebasados, para evitar clichés en la tipificación de los contrincantes; pensar el márgen es pensar el afuera, y eso supone movimientos que, sin erradicar para siempre la simplificación dualista, asumen estrategias de soberanía capaces de redefinir las reglas del juego.
ResponderEliminar¿Con que ahora me sales materialista dialéctico, eh? Si, en efecto, la dialéctica que critico en mi poema es una dialéctica muy idealista, que (a veces) no toma en cuenta las condiciones materiales bajo las cuales las clases subalternas viven, relaciones económicas, [afectivas], de producción, etc. que, como Marx bien señala, pasan inperceptibles a simple vista, algo que el materialismo dialéctico si toma en cuenta. ¿Rebasar el tablero de juego? eso es un truco que de hecho el mismo Kapital hace, siempre lo ha hecho, esa es la razón por la que parece imposible de erradicar; pensando al Kapital como demonio-ente al estilo CCRU, el Kapital diseñó el juego que nosotros jugamos, pero no modifica su propia dinámica interna (la acumulación a base de explotación). El capitalismo, en su núcleo, es el mismo, pero la manera en que se muestra y nos explota cambia de época en época. la pregunta aquí es ¿Es posible que los jugadores se percaten que están en el juego? y si así lo hicieran ¿Podrían hacer algo para cambiar las reglas de dicho juego? ¿Es algo que en realidad esté en su poder? ¿Qué herramientas intelecuales, políticas, culturales, afectivas tenemos para rebelarnos contra el sistema? ¿Podemos confiar en ellas? como Traverso y Fisher señalan, la lógica dialéctica del comunismo ya está agotada como lógica revolucionaria (al parecer, hasta la misma figura de la revolución parece anacrónica), lo que hay que hacer ahora es recoger los pedazos del armatoste que fué el comunismo y ver que podemos hacer con él, como un artista ecofriendly que hace sus obras con material reciclado :)
EliminarNick Land, andas por ahí?
EliminarSiempre estuvo ahí
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