La no-cultura de la hiperfeminidad. Poros abiertos como fisuras en la imaginación

 Acercamiento al pensamiento femenino



Bought a bunch of makeup, tryna cover up my face
compré un montón de maquillaje, intenté cubrirme la cara

I started to skip lunch, stopped eating cake on birthdays
Empecé a saltarme el almuerzo y dejé de comer pastel en los cumpleaños

Bought a new prescription to try and stay calm
Compré una nueva receta para intentar mantener la calma

Cause there's always something missing
Porque siempre falta algo

There´s always something in the mirror that i think looks wrong
Siempre hay lago en el espejo que creo que se ve mal

When pretty isn't pretty enough, what do you do?
Cuándo lo bonito no es lo suficientemente bonito,¿qué haces?

And everybody´s keeping it up, so think it´s you
Y todo el mundo sigue así, entonces crees que eres tú 

I could change up my body and change up my face
Podría cambiar mi cuerpo y mi cara

I could try every lipstick in every shade
Podría probar cada lápiz labial en cada tono

But I´d always feel the same
Pero siempre sentiría lo mismo

-Olivia Rogrigo, pretty isn't pretty



Olivia Rodrigo perteneciente a la genZ representa de una manera muy bien aterrizada lo que es vivir dentro del capitalismo tardío, con un bombardeo de imágenes a cada segundo, imágenes que nos muestran como deberíamos vivir cada aspecto de nuestras vidas. 

El neoliberalismo hegemónico, que se ha convertido en el sistema dominante, no permite la exploración de nuevas ideas o propuestas que puedan transformar la vida individual, la identidad individual. Siempre en la búsqueda de una imagen (belleza) eterna, que no cambia, que nunca se transforma; hemos decido cambiar todo de nosotros antes que la imagen de la perfección (inalcanzable).


La idea de un "presente detenido" sugiere que la sociedad está estancada en el tiempo, sin avances significativos ni cambios positivos. Presente que pretendemos mantener así, ¿será que la juventud eterna sea una distracción para no mirar el futuro del fin de recursos (naturales, imaginativos) del mundo que se aproxima? ¿Y la "cancelación del futuro" implica que no se vislumbra un futuro prometedor o esperanzador, sino más bien una continuación del statu quo?

Se está perdiendo de vista el futuro, que lleva inevitablemente a no estar preparado para el mismo. Para la hiperfeminidad lo importante es el consumo. Consumo que nunca llega a su finalidad; la perfección, el fin de todos estos recursos. Parece que ya no tiene sentido enfocarse en un retorno. Es justo lo que el neoliberalismo hegemónico promueve, un no-ir a ninguna alternativa, no poder vislumbrar visiones diferentes (un presente detenido), si fuera el caso el buscar una alternativa: no se ve esperanza, no hay expectativas.

La canción refleja una sociedad estancada, sin capacidad para cuestionarse, evolucionar o imaginar un futuro mejor, y donde el neoliberalismo domina sin permitir alternativas: ¨But I'd always feel the same¨. La idea es que vivimos en una época donde la imaginación política y social está limitada por la materialidad y el consumismo, lo que nos impide pensar en un futuro diferente o alternativo. Esto nos lleva a vivir en una serie de "presentes puros", desconectados entre sí, sin una narrativa o proyecto colectivo que nos permita avanzar hacia un futuro mejor.

La crítica al capitalismo tardío como causante ha generado una cultura de instantaneidad, donde todo se vive en el momento presente, sin reflexión ni perspectiva a largo plazo. Esto provoca un colapso en la temporalidad, ya que no hay una visión clara de futuro ni un proyecto alternativo para salir de la situación actual.

Se habla específicamente de una no- cultura de la hiperfeminidad tal como dice: "una cultura que solo se preserva no es cultura en absoluto" (Fisher, 2009, p. 14). La idea es que la cultura y la sociedad necesitan de la tensión entre lo nuevo y lo establecido para evolucionar y mantenerse vivas. Sugiere que la cultura necesita ser desafiada, cuestionada y transformada para mantenerse viva y relevante. Si solo se preserva sin ser sometida a críticas o alternativas, se convierte en una mera reliquia del pasado, sin capacidad para inspirar o influir en el presente o el futuro. En este sentido, la falta de alternativas al capitalismo no solo es un problema económico o político, sino también cultural. 

La idea es que ambos sistemas (neoliberalismo y neoconservadurismo) se han fusionado para crear un sistema que no admite alternativas. Han producido un ciudadano que busca soluciones a sus problemas en las mercancías y no en los procesos políticos. Esto significa que la política se ha reducido a la búsqueda de soluciones individuales a través del consumo.

Consumo que genera placer instantáneo, cada producto utilizado, adquirido nos promete acercarnos a la idea de perfección que se nos ha implantado que como sabemos es irreal. Se está tan acostumbrada a buscar el placer y la gratificación instantánea que cualquier esfuerzo que no les proporcione placer inmediato es considerado innecesario o incluso absurdo. La búsqueda del placer y la evitación del dolor se convierten en la principal motivación para la acción. Cayendo en una hedonia depresiva. La "hedonia depresiva" también sugiere que esta búsqueda del placer puede llevar a una forma de depresión o desesperanza, ya que la gente se siente incapaz de encontrar satisfacción o propósito en la vida más allá del placer inmediato.

Esto lleva a una dislocación entre nuestras creencias y acciones, donde podemos pensar que el capitalismo es malo, pero seguimos participando en él sin cuestionar su lógica. Se nos enfatiza la importancia de nuestras creencias y pensamientos individuales, pero no se nos permite cuestionar las estructuras y sistemas que nos rodean. Esto lleva a una "esterilidad política" donde no podemos pensar en alternativas al capitalismo, porque estamos atrapados en su lógica. Caemos en una "modelación de la conducta social": sugiere que nuestras acciones y creencias están siendo moldeadas por fuerzas externas, como la publicidad, los medios de comunicación y las instituciones, que nos llevan a comportarnos de cierta manera sin cuestionar su legitimidad.

La hiperfeminidad cómplice del capitalismo




La "lenta cancelación del futuro" y la sociedad estancada descrita en el texto podrían estar relacionadas con la hiperfeminidad en el sentido de que:

La "hiperfeminidad" se refiere a la exageración o amplificación de las características y roles tradicionalmente asociados con la feminidad, como la emotividad, la pasividad, la sumisión y la belleza física. En el contexto del texto, la relación con la hiperfeminidad podría ser la siguiente:

1. La hiperfeminidad puede ser vista como una construcción social que mantiene a las mujeres en roles subordinados y limita su potencial.
2. La exageración de las características femeninas puede distraer de la capacidad de las mujeres para liderar y crear cambio en la sociedad.
3. La hiperfeminidad puede ser utilizada como una herramienta para mantener el status quo y evitar la disidencia o la crítica social.
4. La falta de representación y visibilidad de las mujeres en posiciones de poder y liderazgo puede contribuir a la sensación de estancamiento y falta de progreso.

En este sentido, la hiperfeminidad podría ser vista como un obstáculo para el cambio social y la transformación, ya que mantiene a las mujeres en roles limitados y evita que se cuestionen las estructuras de poder existentes.

La "hedonia depresiva" se refiere a una condición en la que las personas buscan placeres y gratificaciones inmediatas para escapar de la depresión, la ansiedad o el vacío emocional. Sin embargo, esta búsqueda de placeres no conduce a una verdadera satisfacción o felicidad, sino que más bien perpetúa un ciclo de depresión y descontento.

La unión de la hiperfeminidad y la hedonia depresiva podría manifestarse de la siguiente manera:

1. La hiperfeminidad puede llevar a las mujeres a buscar validación y aceptación a través de la apariencia física, la atención masculina y la conformidad con los roles tradicionales.
2. La búsqueda de placeres y gratificaciones inmediatas (hedonia depresiva) puede ser una forma de escapar de la depresión y la ansiedad que resultan de la presión para cumplir con estos roles y expectativas.
3. Sin embargo, esta búsqueda de placeres no conduce a una verdadera satisfacción o felicidad, sino que perpetúa un ciclo de depresión y descontento.
4. La hiperfeminidad puede limitar la capacidad de las mujeres para explorar sus propias necesidades y deseos, lo que puede exacerbar la hedonia depresiva.
5. La sociedad puede reforzar esta unión, al promover la idea de que las mujeres deben ser felices y complacientes, pero no necesariamente auténticas o realizadas.

En resumen, la unión de la hiperfeminidad y la hedonia depresiva puede crear un ciclo de depresión, ansiedad y búsqueda de placeres inmediatos, que impide a las mujeres alcanzar una verdadera satisfacción y realización personal.

La idea de Fisher es que el pensamiento y la imaginación son fundamentales para la acción política, ya que permiten concebir y diseñar alternativas a la realidad existente. Sin pensamiento e imaginación, la acción política se limita a reproducir las mismas soluciones y estructuras que ya existen. El que se nos controle para cuidar detalladamente cada parte de nuestro cuerpo implica una desventaja en sí misma, ¿es posible que el tiempo robado a verme lo más femenina posible sea ocupado en buscar alternativas al capitalismo tardío que nos envuelve?

El desafío del pensamiento político, según Fisher, es superar las antiguas soluciones estatistas, es decir, las soluciones que se basan en la intervención del Estado o en la reproducción de las estructuras de poder existentes. Esto requiere imaginar y concebir nuevas formas de organización social, económica y política que no se basen en la dominación y la explotación. En este sentido, el pensamiento político debe ser capaz de imaginar y diseñar alternativas que no se limiten a la simple reproducción del statu quo, sino que busquen transformar la realidad existente. 

El pensamiento político debe ser capaz de superar las limitaciones del pensamiento estatista y neoliberal, que se basa en la idea de que el mercado y el Estado son las únicas formas posibles de organización social. En su lugar, el pensamiento político debe imaginar y diseñar nuevas formas de organización que sean más justas, equitativas y sostenibles.

La idea es que la acción política debe buscar transformar todas las áreas de dominio capitalista que sean susceptibles de ser modificadas. Esto implica que la acción política no se limite a las esferas tradicionales de la política, como el Estado o las instituciones, sino que se extienda a todas las áreas de la sociedad que estén bajo el dominio del capitalismo. 

El desafío es politizar estas áreas, es decir, hacer que sean objeto de debate, crítica y transformación política. Esto requiere de un "agente político" (todo lo feminizado) que sea capaz de identificar las oportunidades de transformación y movilizar a la gente para luchar por cambios concretos. 

La idea es que no hay áreas neutrales o apolíticas en la sociedad capitalista, sino que todas están imbuidas de relaciones de poder y dominación. Por lo tanto, la acción política debe buscar transformar todas estas áreas, desde la economía y el trabajo hasta la cultura y la educación.

En general, una cultura puede subsistir durante un tiempo sin el aporte de lo nuevo, pero eventualmente, sin innovación y renovación, puede entrar en declive; es sumamente necesario politizar lo femenino. 
Sin embargo, también es importante destacar que el aporte de lo nuevo debe ser equilibrado con la preservación de la esencia y la identidad cultural. Una cultura que se abre demasiado a lo nuevo puede perder su autenticidad y su sentido de pertenencia. Porque al final el rol hiperfeminizado se ha convertido en nuestra identidad. 

¿Sería suficiente con salirse de lo femenino?


En este sentido, el capitalismo es el resultado de la desintegración de los sistemas de creencias y valores que daban sentido y propósito a la sociedad. El "consumidor-espectador" es una figura clave en este paisaje, alguien que se mueve entre las ruinas de la cultura y la sociedad, sin un sentido de propósito o dirección, y que se deja llevar por la lógica del consumo y la espectacularidad, alguien que se mueve sin rumbo fijo, sin una brújula moral o ética que le guíe.    
La ironía es que el realismo capitalista es visto como una virtud precisamente por su capacidad para desplazar la fe y el compromiso por la estética y el espectáculo. Esto sugiere que la sociedad ha internalizado los valores del capitalismo de manera tan profunda que ya no ve como problemático el hecho de que la cultura y la política se hayan reducido a una mera espectacularidad.

De esta manera, el realismo capitalista se ha convertido en una forma de "sentido común" que nos lleva a aceptar que la cultura y la política deben ser consumidas como un espectáculo, en lugar de ser experimentadas como una forma de participación activa.

La idea de que la estética y el espectáculo son virtudes del realismo capitalista también sugiere que la sociedad ha perdido la capacidad para distinguir entre la superficie y la profundidad, entre la apariencia y la realidad. Ya no nos importa la sustancia, sólo la forma en que se presenta.

Es como si la sociedad hubiera sido seducida por la lógica del capitalismo, que nos lleva a valorar la apariencia sobre la realidad, el espectáculo sobre la participación, y la estética sobre la ética. La evaluación de la existencia en términos monetarios es una característica clave del realismo capitalista. En este sistema, el valor de una persona, una actividad o una cosa se mide por su capacidad para generar ganancias o riqueza. Esto ha llevado a una mercantilización de la vida en la que todo se convierte en una mercancía que se puede comprar y vender.

En relación con la hiperfeminidad, esto significa que lo feminizado son objeto de una doble evaluación. Por un lado, se les valora por su capacidad para generar ganancias en el mercado laboral, pero por otro lado, también se les valora por su capacidad para cumplir con los ideales de belleza y feminidad que se consideran rentables en el mercado de la apariencia.

En el contexto del realismo capitalista, la hiperfeminidad se convierte en una mercancía que se puede vender y comprar. Las mujeres son presionadas para cumplir con estos ideales y para invertir tiempo y dinero en su apariencia para ser consideradas valiosas y atractivas.

Esto ha llevado a una cultura de la apariencia en la que se sienten obligadas a presentarse de una manera que se considere rentable en el mercado de la belleza. La hiperfeminidad se convierte en una forma de capital simbólico que se puede usar para obtener beneficios en el mercado laboral, en las relaciones personales y en la sociedad en general.

Sin embargo, esta evaluación en términos monetarios también tiene un costo. Quienes no cumplen con los ideales de hiperfeminidad pueden ser marginadas y excluidas de los beneficios del sistema. Además, la presión constante para cumplir con estos ideales puede llevar a problemas de salud mental y física, como la ansiedad, la depresión y la dismorfia corporal. 
El realismo capitalista puede ser visto como una forma de "depresión colectiva" que nos lleva a creer que cualquier cambio o mejora es imposible, y que la única realidad es la del mercado y la ganancia.

Al igual que la persona deprimida que ha perdido la esperanza, el realismo capitalista nos hace creer que cualquier intento de cambiar el sistema es inútil, y que debemos conformarnos con la realidad actual. Esto puede llevar a una sensación de resignación y desesperanza, y a la creencia de que no hay alternativas viables. La esperanza y la creencia en la posibilidad de cambio son fundamentales para la acción política y social. Sin ellas, nos quedamos atrapados en un ciclo de desesperanza y resignación ¿Pero, al igual que la depresión puede ser tratada y superada, también podemos superar el realismo capitalista e imaginar un futuro diferente? 






Referencias

Fisher, M. (2009). Capitalismo realista (C. Iglesias, Trad.). Editorial Títivillus.

Olivia Rodrigo. (2023). pretty ins´t pretty. YouTube. (https://youtu.be/G0R7Z2A0XeY?si=b_QhjGuKTYMrkhup)






Comentarios

  1. Cuando reconocí la rola de la que extraes los versos, busqué el video y lo vi completo. Ella mirando al espejo, preparándose para un espectáculo sin presente, maquillada con ese cúmulo de artificios (su traje azul posee los destellos propios de lo que entrampa las miradas) preparada para el simulacro en desarrollo. La disposición de elementos me hizo pensar en algunas cosas que Matt Colquhoun asume en su Narcissus in bloom, los juegos polimorfos que se dan entre los cuerpos y sus imágenes, él refiere el trabajo de Steven Bruhms sobre políticas queer: Reflecting Narcissus, donde se afirma que: "Narciso, de quien se dice que aspira a lo mismo, continuamente destruye la seguridad política prometida por la igualdad". En esta nueva época de imperialismo iconomórfico, la supuesta semejanza entre los cuerpos y sus imágenes debe ser destruida, o bien, asumir plenamente que, de hecho, no se da, que el espejo está determinado por su impropiedad, por su déficit, y que un mejor camino de reconocimiento de sí está sugerido, en su urgencia crítica, por la descomposición anímica, por la destrucción de la seguridad, por la dismorfia corporal que es también dismorfia política puesto que el déficit no le viene al espejo por su materialidad sino por su contexto no-cultural, contexto de exigencia permanente de cambio, de movimiento de sustancias y aparadores, pero que en sí mismo, parece inmutable, mórbidamente rígido en su afán de ganancias, sustrayendo la sustancia de los cuerpos, hechos cáscaras, para arrojarlos a los escenarios de los simulacros.
    (aparte, ¿cuál es la edición de Realismo capitalista en la editorial Títivillus?)

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