La aporía de la salud mental: brecha en el capitalismo

 Melitón Charco Tania
Corregimos:
La depresión y el capitalismo no son ajenos entre sí, convergen en su núcleo

En Realismo capitalista, Mark Fisher menciona dos aporías del realismo capitalista que desnudan la ideología detrás de la realidad definida por el capitalismo. Aquí, nos ocuparemos únicamente de la primera de estas: la salud mental.

Siguiendo la ruta trazada por el movimiento antipsiquiátrico de la década de 1960, Fisher reconoce la emergencia de la enfermedad mental como categoría política. La definición de estas como naturales resultan, efectivamente, de la ideología implícita del capitalismo denunciado.

Sin embargo, a pesar de los intentos del capitalismo por presentar la salud mental como una cuestión publicitaria, esta es una puerta a lo Real, al mantenimiento de la fantasía estructural que acoge a la salud mental como un detalle más de la realidad mientras, a la vez, hace de la normalidad ideológicamente instaurada contradictoria. Es contradictoria pues debe aceptar la enfermedad, la anomalía sistémica, como parte de la normalidad misma. El aumento de las tasas de depresión y ansiedad son el resultado del capitalismo.

Algunos de los indicios en los que se manifiesta esta aporía están relacionados, principalmente, al entorno socioeconómico mediante la inseguridad financiera, generada por la precariedad laboral vivida en una condición crónica de ansiedad ante la experiencia con el mundo. Frenesí de la competencia en un mundo capitalista, fuente inagotable de estrés. Abandono de alternativas reales al capitalismo, desesperanza y apatía. 

A pesar de la replicación sistémica de la depresión, ansiedad, desesperanza, estrés y apatía mental en el capitalismo, reveladora de las contradicciones reales frente a su realidad ideológica, este sistema se ha encargado de proveer de aparentes ventajas dentro de sí. La accesibilidad de los fármacos permite acceder al tratamiento de los síntomas graves de los trastornos mentales generadas por el tecnocapitalismo, quizá sea este el caso de la venta de la "parcial solución" al problema que el vendedor genera. 

Esta aparente paradoja se manifiesta en la disponibilidad y accesibilidad de fármacos que ofrecen un alivio inmediato a los síntomas generados por el propio sistema. La rapidez con la que se recurre a la medicalización de la angustia a través de psicofármacos puede interpretarse como una respuesta eficiente y conveniente para calmar el malestar individual. Sin embargo, esta solución centrada en el tratamiento sintomático también puede considerarse una forma de mantener la propia estructura, desviando la atención de las raíces sistémicas de los problemas de salud mental.

En lugar de fomentar un cambio en el sistema que pueda reducir las tensiones y las presiones que contribuyen a la crisis de salud mental, la rápida disponibilidad de medicamentos puede reforzar la idea de que la solución está en la gestión individual del malestar, en lugar de cuestionar el entorno que lo genera. En este sentido, la venta de esta "parcial solución" no solo alivia los síntomas, sino que asegura que las personas continúen funcionando dentro de las estructuras existentes sin cuestionar fundamentalmente el sistema que contribuye a su malestar. Esta dinámica refleja las complejidades y contradicciones inherentes al realismo capitalista, donde la solución aparente a los problemas se encuentra dentro del mismo marco que los genera, perpetuando así un ciclo que beneficia al sistema en sí, pero a menudo a expensas del bienestar genuino de los individuos.

Solo queda por decir que la relación entre el capitalismo y la salud mental, como analizada por Mark Fisher en el contexto del realismo capitalista, revela una paradoja intrigante. A pesar de la replicación sistémica de la depresión, ansiedad y desesperanza, el sistema capitalista proporciona aparentes soluciones a través de la accesibilidad a fármacos. Sin embargo, esta aparente solución se presenta como una respuesta individualizada que no cuestiona las estructuras sistémicas que contribuyen al malestar mental.


Bibliografía

Fisher, M. (2016). Realismo capitalista: ¿No hay alternativa?. Buenos Aires: Caja Negra.


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