"Happiness" Steve Cutts
Steve Cutts es un ilustrador y animador británico reconocido por sus ilustraciones críticas a los excesos del ser humano en la época actual haciendo referencia al consumismo y la dependencia a la mercancía que nos rodea en la actualidad.
En el 2017 público en su canal de YouTube un cortometraje con el título "Happiness" en donde representa las peores consecuencias de la publicidad engañosa, el esclavismo al que nos sometemos por voluntad propia, el condicionamiento y la constante búsqueda de la felicidad en objetos pasajeros.
El
personaje principal del corto es un ratón, que al principio está completamente
solo en un espacio vacío, pero comienza a avanzar hacia donde estan los demas
ratones, entre más avanzan podemos ver más ratones con ropa y corbatas hasta
que llegan a una parada del metro de "Nowhere". En esta estación
aparece un cartel con la frase "You won´t be quite the same ever
again!" A partir de aquí, el raton se ve implicado en la dinámica
cotidiana de la ciudad, pero destaca la publicidad brillante y llamativa sobre
la felicidad que ofrecen distintas marcas reconocidas. Es tanta la cantidad de
ratones y de anuncios que prometen la felicidad que hasta resulta sofocante de
ver.
Vemos
al raton mezclarse entre los demas buscando algo que le llame la atención, como
tratando de entender qué debe hacer ahora que está en la ciudad. Luego lo vemos
feliz después de sus compras que elimina inmediatamente después de ver un
anuncio sobre "sublime happiness". Hay también una referencia al
Black
Friday en donde se ponen
violentos por conseguir las mejores ofertas. El raton sale golpeado de ahí pero
con una pantalla en sus manos, pantalla que desecha después por un carro
moderno. Está contento con su carro hasta que se queda atrapado en el tránsito
de la ciudad y lo multan, le roban sus neumáticos y grafitean su carro.
En
la siguiente escena, el raton Encuentra su felicidad en las bebida alcohólicas,
cada vez más fuertes hasta llegar al hospital. En el hospital recibe sus dosis
de felicidad de 200 gramos y su mundo cambia completamente. La vida es feliz,
el mundo es bello, no tiene más preocupaciones e incluso puede volar en su vida
de ensueño, pero en cuanto se termina el efecto de las pastillas, regresa a la
realidad y cae en cuenta de que la única manera de conseguir felicidad es con
el dinero. Así, el raton se dispone a perseguir el dinero a toda costa pero
termina cayendo en la trampa y siendo atrapado por el trabajo.
Me pareció interesante de
analizar por la facilidad de comparación entre esa sociedad de ratones con la
nuestra, pero sobre todo por la facilidad con la que los objetos dejan de ser
nuestra fuente de felicidad en cuanto vemos otro mas novedoso. La novedad es lo
que nos mantiene atentos a la publicidad y a las redes sociales, es como el
combustible que hace que siempre deseemos algo más nuevo para ser felices.
Así
como el ratón, nosotros podemos pasar toda nuestra vida buscando una felicidad
inexistente en los objetos sin darnos cuenta de que es una promesa vacía y una
vida desperdiciada. Incluso las capsulas de felicidad que le hacían creer que
su vida estaba resuelta y que por fin era feliz, lo terminan traicionando
cuando el efecto pasa y lo regresan a la realidad de un golpe.
También es importante
resaltar la constante aparición de las cámaras de “seguridad” por toda la
cuidad. Hacen referencia a la distopía de Orwell en su novela “1984” en la que
todo el tiempo estamos siendo vigilados y monitoreados.
La premisa al final de
que solo con dinero puedes conseguir la felicidad, pero para conseguir ese
dinero es necesario trabajar siempre me ha parecido tan cruda y triste por la
veracidad que tiene en la actualidad, sobre todo porque somos conscientes del
mecanismo en el que nos estamos metiendo y aun así vamos voluntariamente a
ocupar nuestro lugar dentro de él.
¿Será que este mecanismo llego
para quedarse en la vida del ser humano? ¿Habrá una salida o manera de
disminuir el impacto en nuestras vidas? ¿Estamos condenados a vivir esclavizados
por nuestra propia voluntad o solo no queremos tomarnos la molestia de intentar
otra cosa?
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Soy usuaria del transporte público, las primeras escenas del cortometraje me hicieron recordar el como nos sentimos en todos los espacios que transitamos día con día. Pareciere que las mismas rutinas a las que nos vemos obligados a seguir nos cansan a grados de tortura, pero como imperativos es imposible dejar de hacerlos.
ResponderEliminarLos largos tiempos de espera, la saturación hace que lleguemos a nuestros destinos con sentimientos de hartazgo de la ciudad y de los otros.