¿La vigilia es un mito?
En El mundo como voluntad y representación Schopenhauer presenta una reflexión muy interesante sobre la vigilia y el sueño:
“La
vida y el sueño son hojas de uno y el mismo libro. La lectura conexa es la vida
real. Pero cuando las horas de lectura (el día) han llegado a su fin y comienza
el tiempo de descanso, con frecuencia hojeamos ociosos y abrimos una página
aquí o allá, sin orden ni concierto: a veces es una hoja ya leída, otras veces
aún desconocida, pero siempre del mismo libro. Y así, una hoja leída
aisladamente carece de conexión con la lectura coherente: pero no por ello es
muy inferior a esta, si tenemos en cuenta que también la totalidad de la
lectura coherente arranca y termina de forma improvisada y no hay que
considerarla como una hoja aislada de mayor tamaño.”
La
vigilia y el sueño se encuentran en el mismo nivel ontológico ¿Qué
consecuencias tiene desvelar este secreto? Para Schopenhauer no es sino mostrar
que el mundo es representación, pero ¿eso es todo lo que hay que decir?
Pues no, seguramente muchas
reflexiones interesantes podrían surgir de esas líneas, pero aquí se conectará
con Klossowski. Hay que recordar que este autor concibe a los fantasmas en la
intersección entre lo “real” y el signo, pero es lo que fundamenta la
experiencia. En tanto que los sueños y la vigilia son experiencias compuestas
por fantasmas, ¿no son iguales? Se puede argumentar que los fantasmas de la
vigilia surgen de impresiones de la “realidad” mientras que los del sueño no
entran en contacto con ella, pero ¿no son los sueños también inspirados por las
mismas vivencias? ¿No son otra forma de acomodar estos fantasmas para producir
una experiencia y significados distintos?
El sueño es un simulacro, pero
Klossowski ya explicó cómo es que la vida necesita de simulacros para tener
sentido, simulacros que constituyen la experiencia pero que se invisibilizan. La
primacía de la vigilia sobre el sueño es un mito, ambas experiencias tienen el
mismo fundamento, la diferencia es que se comportan de manera distinta, se
organizan de manera diferente. El propósito no es desechar por completo la
vigilia, sino desvelar su carácter ontológico igualitario con el sueño, y darle
la oportunidad a este último para ser más explorado. El objetivo de Klossowski es
reordenar fantasmas para inventar simulacros, esta tarea se le atribuye al “filósofo
impostor” ¿Pero no los sueños de cualquiera ya hacen eso? Los simulacros están
sustentados por diferentes mitos, el mito de la vigilia ha resultado ser
bastante efectivo, ¿pero cómo sería un simulacro que lo rechaze? La vigilia se
caracteriza por su conexión coherente, pero los sueños son múltiples y muy
variados ¿es esto más fértil o nocivo para generar simulacros?
¿Habrá
pensadores que hayan seguido esta vía igualitaria, pensadores somníferos?
Schopenhauer dice explícitamente que estuvo inspirado por Sófocles, Shakespeare
y sobre todo Calderón. Sin embargo, creo que hay un poeta que confluye muy bien
entre el pensamiento somnífero y el espíritu de Klossowski que se analizará en
otra ocasión: Fernando Pessoa.


La vigilia como mito, he ahí un gran tema.
ResponderEliminar¿Qué tipo de sustancia mítica sostiene el hechizo de la vigilia?
Dicho de otro modo, ¿cuál es la clave onírica con la que empatan los soñantes que mantienen la vigilia colectiva?
Sé que tu reflexión está nutrida de tu lectura de Klossowski, pero quizá exista una posible articulación con todo el expediente de la mercancía como fetiche, especialmente como lo trabaja Anselme Jappe o Susan Burck-Mors.