Somos todos.
Sus ojos miraban mi cuerpo expuesto, pero ¿eran sus ojos los que miraban?, ¿era mi cuerpo el mirado?
Ese cuerpo yo lo conozco, lo he mirado antes y no solo en mí, lo he visto en todos. Dos brazos, dos piernas, dos senos, un cuerpo torácico, siempre la misma forma sin importar quién. Solía creerme especial, una sola fórmula, pero al menos nadie más tenía estas dos piernas, al menos nadie tenía estos dedos chuecos, al menos nadie tenía estos pensamientos que tengo yo en mi cabeza. Hasta que en la voz de mi mamá pude escuchar mis palabras, en mis amigos vi esos brazos llenos de pulseras que creía míos, pero eran nuestros. En mis ideas pude ver a todos los que no conocí y estuvieron antes de mí.
Por un tiempo cubrí un cuerpo que no era el mío, lo traté como un tesoro que debía ser enterrado y encontrado solo por uno, el merecedor. Me di cuenta temprano de que yo no era, somos, y no somos unos cuantos, somos todos, no tengo que ser yo, puede ser cualquiera y no tiene que ser él, siempre puede ser cualquiera.
¿Cuántos son los ojos que han visto este cuerpo? Siempre iguales, sin importar quién los porte. Aunque existen esos instantes que los celosos intentan guardarse en los que las manos que acompañan esos ojos se vuelven Sus manos y comienzan a tocar ese cuerpo que de pronto ya es Mí cuerpo de nuevo. Sus manos me tocan furiosas y sus ojos me odian con fulgor, su boca me muerde como si un animal hambriento estuviera dando un bocado a su presa aún viva, pero yo, en este momento pequeño existo y le devuelvo su violencia de la misma forma.
Puedo sentir su piel entre mis uñas y me gustaría poder llegar más adentro, traspasar su piel y tocar algo más, algo más que sus pulmones, algo más adentro, más profundo. Me gustaría poderlo destruir por completo, deshacer cada una de sus moléculas y mezclarlas con las mías
En su fuerza pudo sentir el mismo deseo de derrotarme, nos encontrábamos luchando por la vida del otro, por hacerla desaparecer e integrar su existencia a la propia. Es curioso cómo solo es durante una pequeña brecha en la que cada un puede ser y a pesar de eso nos encontramos aquí, luchando por deshacernos.
Yo lo maté, pero en cuanto lo maté morí yo también, nuestros pulmones se fusionaron y cruzamos ese límite que nos separaba. Nos volvimos una sola sustancia hasta que inevitablemente nos separamos de nuevo, pero no para ser él y yo, sino para volver a ser cualquiera.



La antropofagia es reveladora de lo común que se alberga en todo individuo. Es una de las formas de la desobra arcaica, relacionadas con aquello anterior que se mantiene en la carne. El deseo (si es posible llamarlo así) de aquel impulso originario como lo que es comer, y ese delgado límite me recuerda a la peli 'Trouble Everyday', de Claire Denis.
ResponderEliminarEn terminos de la política, la antropofagia como alienación de esta Comunidad se expresa en el capitalismo devorador de nuestros cuerpos (pienso en Suely Rolnik y su 'Antropofagia Zombie')
En términos de lo político, hay una antropofagia que, al deglutir, provoca la borradura (pienso en el 'Manifiesto Antropófago', de Oswald de Andrade).
El interior es el mismo en la comunidad (de la carne) desgarrada.
Me gustó mucho la forma de la escritura, e ir desentrañándola...